EL reto de tener un hijo. El componente emocional

EL reto de tener un hijo. El componente emocional

Existen dos reglas importantes a tener en cuenta cuando vas a tener hijos, el llevarte bien emocionalmente con tu pareja permitirá que el niño viva el equilibrio emocional necesario para que pueda seguir siendo él mismo consciente de sus emociones durante su crecimiento, porque el niño aprende emocionalmente sintiendo las emociones de sus padres incluso cuando aún no entiende el significado de sus palabras…

Una madre y un padre en un avión, decían que su hijo jamás había llorado tanto. desde que se inició el vuelo, el niño lloró, era un bebé y estaba en brazos de la madre. Después de dos lloras en ese estado, el piloto dio el mensaje de que el avión comenzaría a aterrizar. En ese momento el niño dejó de llorar, la madre se relajó y el padre también, porque ya iban a llegar y salir del avión.

¿Qué emoción sentían los padres durante el vuelo?.

La preocupación y la inquietud del miedo emocional, fueron los causantes. El bebé sentía las emociones de la madre sobretodo con gran intensidad, y la del padre. Mientras se mantenían nerviosos, preocupados, su emoción vibraba en su interior, y el bebé sentía esa emoción y como reacción lloraba.

Las emociones se contagian, y nos sigue pasando de adultos. La emoción vibra y se trasmite entre las personas por otro canal que no es el mental. dependiendo de la receptividad mayor o menor así será la experiencia emocional en el cuerpo que sentiremos o dejaremos de sentir.

En el espacio interno de cada persona, la mente y la emoción están conectados o puede ocurrir que no tengamos la receptividad con nosotros mismos y nos encontremos que nuestra mente y emoción estén desconectados.

Las dos dimensiones están separadas, podemos mirar y sentir, podemos mirar y pensar. escuchamos un sonido y podemos sentir el sonido, o podemos pensar sobre el. Nos han enseñado a como usar la mente, pero en la etapa educativa no nos han enseñado a usar la emoción.

Una emoción es una experiencia de vibración en el cuerpo, que podemos sentir, o podemos poner el foco en el cerebro en la mente y sentir lo que pensamos. es por ello que nuestra mente evoca lo que sentiremos en la playa sin ni siquiera haber salid de casa, tan solo con pensar en ella. Después podemos pensar en lo que hemos sentido, y tomar decisiones. Hay un radar en nuestro cerebro la amígdala, y tiene la capacidad de identificar para nosotros las emociones.

Por ello para poder establecer relaciones emocionales de equilibrio o conscientes, necesitamos abordar el mundo emocional desde la emoción, no podemos quedarnos solo en el uso de la mente. porque ¿quienes seriamos sin emociones?. Si nos dedicamos a controlarlas, acabaremos … ¿?

Y ¿qué hizo que los padres del bebé sintieran miedo?.

La mente nos lleva por los recuerdos, una memoria de experiencias que decidimos durante la vida marcar nuestra forma de experimentarlas de maneras determinadas.  Esos patrones de comportamiento junto con las frases grabadas en el fondo de la memoria, generan una suma de elementos que se activan cuando estamos conviviendo en la realidad exterior. Mientras, en el interior de nuestro cerebro y cuerpo, la creencia grabada, se activa cuando es reflejada desde el exterior, miramos al bebé y pensamos que necesita algo, por la hora que es, por la cara que pone, por alguna experiencia anterior vivida, por un aprendizaje mental que nos dijo un familiar, el médico, … y en ese momento se conecta lo real externo con nuestra mente, con lo memorizado, donde se activan los recursos y las maneras de actuar, cogemos el biberón, lo agarramos al pecho, le damos besos para que cambien su cara y este bien, y ocurre tan rápido.

A la misma vez sentimos nuestras propias emociones, aparece la sensación de miedo corporal, y desde esa emoción el foco pasa del exterior al interior, a nosotros mismos, la mente se activa desde las conversaciones grabadas en la memoria y a los patrones de comportamiento asociados también grabados, que están en otro espacio paralelo al anterior, porque las neuronas que es donde se almacenan los patrones de comportamiento se estructuran en colonias, y de esa parte de nuestro cerebro donde están las neuronas que se activan en esta ocasión, activa el patrón de comportamiento habitual, volvemos a pasar por una secuencia y formato definido tiempo atrás, que nada tiene que ver con el presente actual, lo aprendido de memoria nos ayudará en esta ocasión podríamos decir, el sistema de enseñanza de memorizar lo que hay que hacer ante los imprevistos es el motor de la enseñanza que se nos activa desde que nacemos.
En esta ocasión el patrón mecanizado hace que funcionemos como un ordenador, expresa inconscientemente para el padre «no debería de hacernos esto este niño», y conscientemente expresa «nunca nos lo ha hecho», para avisar a los demás que está tan sorprendido como el. No sé lo que pasa y lo expresa.

Porque nuestros pensamientos surgen y eligen el tipo de mecanismos que van a actuar en base a la emoción que estemos sintiendo.

La memoria economiza aprender, porque de la experiencia exterior buscamos en nuestro interior dar respuesta y reconocer como actuar ante ello. Cuando ya tengo definido, llena la memoria con los patrones de funcionamiento, el exterior comienza a volverse aburrido o similar. Hago las mismas cosas, dejo de experimentar lo diferente.

¿Cuantos niños jóvenes hay aburridos en sus casas?.

Y son esos comportamientos definidos, copiados de generaciones familiares anteriores, los que añaden reglas que determinan vacíos emocionales. Si en mi casa estar triste no es una opción, la emoción de la tristeza, deja de coexistir en el sistema familiar. La desaparición de la consciencia de la emoción es sistémica.  Exploramos emociones determinadas por costumbres adquiridas. Si el miedo emocional se deja de sentir a lo largo de unos años como costumbre familiar que se traslada de una generación a otra, de los padres a los hijos, se genera un vacío de consciencia emocional.

Cuando existe un vacío de alguna emoción, esta se suple por una construcción lingüística memorizada verbal o mental.

Si ya no se siente el miedo en ese núcleo familiar, justo la experiencia del miedo emocional como experiencia física será evitada. El bebé comienza a sentir que tiene que diluir su sentir de miedo, y va contra la propia natura. La mente puede suplir la experiencia de seguir sintiendo miedo, lo que no se sabe y os pongo en la mesa, es que cuando sientes la emoción, ésta se diluye, no es un inconveniente.

Debemos realizar lo que se denomina un estudio emocional familiar, donde se elabora un diagnóstico de las emociones inconscientes del núcleo familiar y de las creencias activas que compensan la desaparición de las mismas.

En las relaciones de pareja intervienen el mundo emocional y el mundo mental. Si nos parecemos en como pensamos será más fácil, si no parece que nos podremos sentir incómodos.

Hablemos de la dimensión mental. Uno de los elementos que genera más distorsión en las relaciones, es la diferencia de interpretaciones. Cuando dos personas miran de manera diferente, es fácil ver como comienza una competición, un ver quién avanza a quién, una búsqueda por sentir el placer emocional interno de llevar la razón, pero realmente la razón es un vaivén, que pretende acertar con la verdad, que no existirá, a no ser que fundemos los hechos experienciales, que a su vez es difícil, porque lo más cercano a la verdad serán los hechos reales ocurridos en la realidad, sin embargo nuestra presencia es muy limitada, un 7% máximo sobre lo que podremos reconocer y un 2% como media es lo que podremos obtener del presente, por tanto es efímero pensar que tengo la posesión de la verdad. Desde luego es un placer que cada uno tenga su propia verdad, así se acabó el discutir, cuando reconoces en ti tu propia conexión con lo que es real para ti, se acabaron las discusiones, pero lo más seguro es que te quedes solo.

La presencia, la escucha, son competencias y capacidades que podemos desarrollar y que nos ayudarán a ampliar nuestra percepción de la realidad.

La mayoría de los conflictos ocurren por llevar una razón incierta en un debate a dos donde los contendientes se dedican a balbucear sin escucharse, sin presencia, se adormecen en una especie de droga, como una adicción por sentir ese placer, que es energético en todo caso.

En otro lugar, dos personas comparten, entre ellos se sienten en confianza plena, porque son capaces de pensar e interpretar de maneras diferentes y situarse a ciegas. Confiar en lo diferente suele ser arriesgado, porque genera incertidumbre y miedo, sin embargo el potencial de avance de dos personas, el recurso que les ofrece para abordar las situaciones es máximos a más se acepten las diferencias de pensamiento. Porque cada uno pensamos y creamos pensamientos sobre las cosas desde lugares diferentes.

Somos quienes somos en base a lo que hemos vivido, y en esas experiencias hemos generado nuestro aprendizaje emocional y mental. Esos recursos los conoce solo cada uno. ¿sumamos?

Mientras que dos personas peleando por la razón desde sus mentes, para sentir el placer de la conexión emocional desde la contradicción, desde esos polos positivos chocándose entre ellos, sintiendo la separación y emoción de la ira concretamente, otros deciden construir entre sus ambas mentes una conversación mutua, obteniendo otro placer similar.

Los caminos son los mismos, y donde acaban es en un mismo lugar, en el componente emocional. Es por ello que nuevamente insisto en trasmitir lo importante que es tenerlo en cuenta en nuestro día a día.

No es fácil, por eso es un reto. Nuestra mente, nuestras emociones, las grandes desconocidas, porque si las tuviéramos estudiadas, si conociéramos la capacidad que tenemos de manejarlas y controlarlas, de soltar la tensión emocional y de activarnos a través de ellas, tendríamos relaciones mucho más satisfactorias.

En las relaciones, hay veces en las que uno nota que se está enfadando, y cuando paramos un momento, respiramos, dejamos de darle importancia, nos relajamos. este es un buen recurso contra la ira, no darle importancia al tema. Si uno quiere llevar la razón, que la lleve. En el momento que el otro se da cuenta de que no podrá sentir la emoción del placer de estar vinculado a tu ira desde su ira, te dejará tranquilo. Aún así, es posible que te busque un poco, a mi me ha pasado. Quizás pelear por la razón, sea una experiencia light, para aquellos emocionales que sienten la ira pero no saben de donde sale, en estos casos es difícil controlarla, porque la mente busca respuestas y comprensión porque esa ira viene del miedo o de la incomodidad de la tristeza, viene de conectar con la emoción que llevamos inconsciente, aquella que es donde menos queremos estar. Cada uno tiene la suya. Cuando estas enfadado y buscas comprensión entras en el mundo de la razón y es posible que no dejes a tu pareja tranquila mientras insistes en aclarar desde el enfado lo que pasó, en lugar de expresarle como te sientes. Nos olvidamos de que nuestro mundo emocional es necesario compartirlo, y nuestra mente calculadora quiere encontrar respuestas válidas para que los errores o las malas experiencias no se repitan, o para liberarnos del desazón emocional de sentir una tensión emocional incómoda, cada uno tiene su emoción incómoda.

Quieres compartir lo que piensas y no puedes porque sabes que el otro se enfadará, ya conoces esa experiencia previamente. En otra ocasión, bien te lo permites y dejas que el enfado gobierne la relación emocional. Los procesos emocionales se vuelven repetitivos en el tiempo.

Sin embargo, gestionar una relación emocional de pareja sin el enfado, es un espacio perfectamente posible. Respetas a la persona, sientes que es parte importante en tu vida, y ello hace que te controles, que no sea tan importante la situación y el conflicto emocional no se genera. Sientes amor por la persona, no acumulas porque conversas con la persona, ambos quieren estar juntos, dialogar juntos, uno habla y el otro escucha, uno propone, el otro valida, suma, hay diversión.

Un recurso que considero muy útil es que podemos expresar lo que estamos sintiendo. Y para ello necesitamos comenzar a ponerle palabras a la emoción que sentimos. Muchas personas racionales me preguntan , ¿cómo puedo expresar lo que siento?, y les digo que comiencen por incluir las palabras de cada emoción en sus diálogos. Si quieres expresar miedo solo tienes que incluir la palabra miedo. «Tengo miedo de…. me preocupa …». Si quieres expresar que estas enfadado, simplemente dilo lingüísticamente. Lo que si es necesario es añadir el verbo sentir. Aunque para ellos al principio es una experiencia algo ficticia, porque no saben conectar la palabra sentir con la verdadera experiencia de sentir, si son capaces de identificar que emoción tienen. y es en esa práctica donde comienza a aprender a como identificar sintiendo sus emociones.

La escucha y la presencia está vinculada con la conversación. Si estas conversando ocupamos el espacio de la presencia. escuchar es escuchar la experiencia que está describiendo el otro.

Cuando el otro sigue buscando respuestas convincentes, cuando uno está pensando en que decir, la capacidad de escucha queda eclipsada. Cuando alguien esté balbuceando y levantando la voz no es momento de dialogar, es momento de ignorar, no darle importancia. Podemos utilizar le recurso habitual de decirle a una persona que se calme y que no pasa nada, suele funcionar, pero si no lo hace,  sostenemos o seguimos a lo nuestro sin más.

Están los que se quedan mientras el otro conecta con su emoción, y aunque se sienta incómodo se mantienen ahí al pié del cañón. La aceptación, la escucha, la presencia son los recursos que tenemos para relacionarnos desde el amor y nos sirven además para salir de los conflictos, el motor de la interpretación cuando se pone en marcha es justo cuando comienza a generar disfunciones, ya que  es un motor interpretativo, que mezcla supuestos con creencias almacenadas en la memoria, el supuesto es futuro, la memoria es pasado, y nos salimos del presente.

Espero no haberte cansado, en este viaje entre emociones y mente. te deseo un buen despertar.

Humberto Varas
Viveka.